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En
1992, cuando nació Las Gambas,
el contexto aguascalentense estaba inundado de marisquerías
más bien informales: eran comunes las palapas y
puestos de lámina equipados con sillas y mesas
plegables. Su oferta invariable se reducía a los
cockteles y el filete empanizado. Aún ahora, 13
años después, no es difícil imaginar
aquellas estructuras cuasi improvisadas.
Así surgió la idea de satisfacer quienes
las características antes descritas no resultaban
atractivas. “Una locura”, así se tildó
el proyecto de levantar la infraestructura que alojaría
a Las Gambas. El tiempo haría
su propio diagnóstico; mientras, los esfuerzos
eran impulsados por un solo propósito: innovación.
Las Gambas nació con
una imagen irrepetible: consiguió construir un
ambiente donde los comensales se sienten cómodos,
con ganas de quedarse; un lugar limpio donde hasta los
manteles son remplazados después de cada consumo.
La misma pulcritud distingue a la plantilla de meseros;
quienes en primera instancia tienen contacto con los visitantes
de Las Gambas.
En cuanto a los alimentos, por primera vez se acercó
a los consumidores platillos de la más alta cocina,
elaborados con sofisticación y preparados con cuidado
e higiene infinitamente superior a la habitual. Hay que
decirlo: Las Gambas fue el parteaguas
que rompió con la cultura cocktelera de Aguascalientes.
La carta es extensa y ha ido perfilando su gran variedad
de platillos de acuerdo con el gusto de los amantes del
buen comer; sector al cual Gambas se propuso atender;
satisfacer sus necesidades. De entrada, Las
Gambas tiene como sus principales atractivos
la infraestructura, mejor servicio, mayor variedad y calidad
en los productos, y un bar completo y bien montado, con
cristalería propia, limpia de publicidad.
A lo largo de más de una década, Las
Gambas se ha consolidado con una fórmula
que pareciera simple: manteniendo su filosofía
inicial del buen servicio y cuidando celosamente las cambiantes
necesidades de su clientela, actualizando permanentemente
su gama de productos, procurando la mejor calidad de los
platillos, eligiendo provedores comprometidos con las
características exigidas en lo referente a frescura,
tamaño, higiene.
El contexto actual exige atención permanente a
los detalles para mantener el éxito. El comensal
de Las Gambas tiene por lo menos
cinco motivos para regresar: un lugar agradable, servicio
excelente, calidad inigualable en los productos, buenos
precios y atención personalizada de Aquiles Lozano
Martín, propietario.
El buen trato crea nexos. Hoy existen muchas otras opciones
en el giro de los pescados y mariscos, pero una cosa es
segura: Las Gambas es el restaurant
preferido. Podría decirse que Las Gambas
y su clientela han constituido, a fuerza de transitar
juntos durante años, una sólida familia.
Visítanos y únete a ella.
El futuro de Las Gambas apunta
en una sola dirección: su crecimiento. Nuevos proyectos
se gestan y permiten augurar una expansión, una
diversificación de los servicios ya referidos.
Desde una nueva oferta en productos y servicios, alojada
en distinta sede, hasta la institución de Las
Gambas Virtual, donde pueda darse la misma
atención a los comensales a través de internet
para entregar a domicilio todos sus platillos. Ese camino
habrá de recorrerse. También en eso será
Las Gambas punta de lanza. |
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Las Gambas Restaurant
Los mejores mariscos de Aguascalientes. |
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